domingo, 28 de febrero de 2010

Change

¡Qué fácil es hecharle la culpa a los sistemas gubernamentales!

En cierta manera, ellos son los que deben o más bien, deberían de ayudar a que el país sea mejor, y no con una infraestructura moderna sino logrando que sus ciudadanos se vuelvan más humanos y sepan vivir de una forma más digna en todos sus ámbitos.

Pero como lo decía anteriormente, qué cómodo resulta hecharle la culpa al otro y nosotros nomás estarnos quejando de lo que hacen o dejan de hacer distintas organizaciones, instituciones o sistemas.

Este video, en lo personal me gusta mucho... logra hacer una conciencia de lo que en realidad está pasando, y me confronta sobre quiénes somos y hasta dónde somos capaces de llegar a hacer por destruirnos a nostoros mismos.

Pero no te vayas tan lejos, las guerras son un medio inhumanizante que sólo deja familias heridas, amores rotos y personas con sufrimientos. ¿No te has puesto a pensar que día a día tú también construyes una guerra en tu alrededor?, quizá no con armas y granadas, pero sí con críticas, desprecios, humillaciones, siendo incapaz de pedir perdón y perdonar y de amar a quien más nos ha herido sólo por soberbia y tener disque orgullo...

Creo que se puede cambiar el mundo, confío y tengo fe que podemos mejorarlo, pero sólo esto sucederá si empezamos con las personas que nos rodean: en nuestra familia, con nuestros amigos, en los niños de la calle, con las personas que hacen el aseo en tu casa o en tu escuela, con el vecino, etc.

¡Atrévete a hacer un cambio!

"Para que podamos dormir y soñar en paz, caminar con la frente en alto, y mirar a los demás a los ojos como las personas dignas que son".

Y ¿qué sientes cuando ves a los indigentes en la calle, por quién rezas en las noches antes de irte a dormir, te sientes orgulloso cuando te ves al espejo porque hiciste o dejaste de hacer algo importante y que estuvo en tus manos durante este día?

viernes, 26 de febrero de 2010

Felicidad


La felicidad no se produce por grandes golpes de fortuna, que ocurre raras veces, sino por pequeñas ventajas que ocurren todos los días.


- B. Franklin


Libertad

El hombre libre es el que no teme ir hasta el final de su pensamiento


León Blum

Amar a un ser humano

Amar a un ser humano es gozar de la fortuna de poder comprometerte voluntariamente y responder en forma activa a su necesidad de desarrollo como persona:

Es creer en él cuando de sí mismo duda, contagiarle tu vitalidad y tu entusiasmo cuando está por darse por vencido, apoyarlo cuando flaquea, animarlo cuando titubea, tomarlo de las manos con firmeza cuando se siente débil, confiar en él cuando algo lo agobia y acariciarlo con dulzura cuando algo lo entristece, sin dejarte arrastrar por su desdicha.



Es compartir sus alegrías y regocijarte con él cuando se siente dichoso.
Es disfrutar su compañía sin desear retenerlo ni impedir su vuelo.
Es paladear el regalo de compartir el presente por el simple gusto de estar juntos, sin ataduras ni obligaciones impuestas, por la espontánea decisión de responder libremente.



Colaboración de Marín A. Villanueva

Una mujer




Mi búsqueda no es algo fácil.
En mi paso por este mundo he conocido toda clase de personas, de todas las condiciones sociales; pero a fin de cuentas sólo se ha tratado de gente, y lo que yo busco es: ¡Una Mujer!




Pero una Mujer que no sea una muñequita de aparador, ni la rosa candorosa e ingenua. Tampoco que sea la hermosura mercenaria, ni la madre sumisa y abnegada o la esclava del hogar. Busco una Mujer que se atreva a ser ella misma con todas sus potencialidades.




Una mujer que no tema ser fuerte, segura e independiente, porque con ello no pierde su feminidad y, en cambio, toma el lugar que le corresponde en la evolución de la pareja humana.




Una Mujer dispuesta a descubrir y a desarrollar todos sus valores y potencial, porque los hombres no maduramos emocionalmente jamás si tenemos compañeras, madres o hermanas que han dado poca importancia al crecimiento como personas. La evolución supone un crecimiento compartido.




Una Mujer que me descargue de todo el peso de un amor no entregado, porque nunca antes alguien lo había recibido por completo.




Una Mujer que me ayude a verme como soy, no como creo que soy. Que tenga tacto al decirme mis defectos en el momento en que soy más receptivo, para que digiera la crítica constructiva y pueda así, florecer como persona.




Una Mujer que sea tierna, sin que pierda firmeza; seria sin llegar a ser solemne; deseosa de superar sin sentirse superior, dulce, sin ser melosa, y con la frescura de una chamaca, sin caer en lo pueril.




Una Mujer que sea mi compañera en todo: desde tender la cama juntos, hasta adentrarnos en una aventura intelectual, pasando por la experiencia de trabajar hombre a hombre y recorrer un parque en bicicleta.




Una Mujer que no se alarme si alguna vez me ve llorar (quiero recuperar esa capacidad de expresión reprimida por el machismo) y que me aliente a “darme permiso” de ser débil y a pedir ayuda a pesar de ser el hombre fuerte.




Una Mujer que descubra lo que le gusta en la vida, y que se esfuerce por averiguar lo que quiere realmente de la misma, teniendo el valor de pagar el precio de sus más grandes anhelos.




Una Mujer que no se deje utilizar y que nunca manipule a otro ser humano, incluyendo a su pareja, pues no tiene objeto caer en uan simbiosis destructiva, cuando existe al alternativa luminosa de un enriquecimiento recíproco.



Y cuando la encuentre, la amaré intensamiente.




Colaboración de Rafael Martín del Campo, en Canto a la Vida




Vuela la noche buscandote,
juega la lluvia en mi ventana.

Duermen las horas en mi café,
sólo el silencio me acompaña.

Vuelvo la cara y miro bien
descubro un bufón en el espejo.

Me hace una mueca y puedo entender,
intenta decirme lo que siento.

No es necesaria alguna explicación,
conozco historias que no acaban bien.

Protagonistas de la indecisión y ahora soy yo,
y ahora soy yo, y ahora soy yo . . .

Pensándote...


Dejo mi libro, apago la luz
guardo la luna en la cortina.

Cierro los ojos y apareces tú,
sólo al almohada me acaricia.

No es necesaria alguna explicación,
conozco historias que no acaban bien.

Protagonistas de la indecisión y ahora soy yo,
y ahora soy yo, y ahora soy yo . . .

Pensándote...

mariposas


No tengo palabras para agradecerte
todo lo que eres y significas para mí,las cosas divertidas y maravillosas
que hicimos juntos y aprendí de ti.

No sólo fue un momento el que duro
ni un pasado sólo para recordar,
es una enseñanza que me ha motivado
a seguir adelante en cada paso que doy.

Duele en ocasiones saber
que dos personas que se aman no pueden estar juntos
pero dolería más saber que no dejaste huella en mí.

Así como dos mariposas vuelan y se encuentran
en determinado lugar, espacio y momento,
sería una crueldad amarrarlas para que permanezcan para siempre,
Déjalas volar que necesitan ser libres ellas también.

Tal vez un día se vuelvan a encontrar,
se vuelvan a enamorar
aprendan a ver que sus alas que estaban rotas
se han reparado por el amor que se tuvieron
y que el perdón es la virtud más grande de sus corazones.

Pero quizás las dos vuelen para diferente rumbo y destino,
lo importante es que he aprendido a amar, a creer y a confiar
que los miedos que obstaculizaban mi vida se disolvieron al entregarme a ti
que el amor te da más de lo que te pueda quitar
y que encontrarte en mi vida fue el regalo más grande que Dios me ha dado
que creo en ti, confío en ti y tengo fe en ti.

Si algún día, no sé cuándo, ni dónde, ni con qué motivo,
nos volvemos a encontrar, estoy dispuesta a abrir mi corazón,
sin miedos y sin máscaras, porque siempre fuiste y eres
lo que me hizo más feliz.

domingo, 14 de febrero de 2010

La despedida

Hecho por: Manuel Álvarez.

sábado, 13 de febrero de 2010

miércoles, 10 de febrero de 2010

Sol de mi vida

Aquí te esperaré, porque sigo aún creyendo que lo nuestro es más que eterno...


lunes, 8 de febrero de 2010

Gracias

Por los amaneceres en tus brazos,
por las noches acariciando mi espalda,
por la luna que me hizo mujer
por las lágrimas
que caen de tu alma.


Por la palabra sabia ante el tropiezo,
por no juzgar por perdonar
por amarme así.

Por tu debilidad y fortaleza
por ser el que despertó mi grandeza,
por hacerme enfrentar todos mi miedos,
por no juzgar por perdonar
por amarme así.

Por aguantarme media vida
por regalarme tu calor
por llegar a mí
por intentar hasta el final.

Por entregarme tu sonrisa
por la ternura de tu voz
por creer en mí,
por dejarme ir,
por seguir siempre aquí

¡Gracias!

Por no dejarme huir de mis errores
por el mar de paz que vive en tus ojos
por los sueños que perdimos ayer
por no juzgar por perdonar
por amarme así.

¡Gracias!

lunes, 1 de febrero de 2010