He aprendido a levantarme, poco a poco, y siendo sincera me ha costado mucho esfuerzo, dedicación, paciencia, motivación y muchísimo amor.
¡Qué difícil fue el pasado! Pero qué satisfactorio fue aprender...
Fueron días difíciles: realmente no sabía ni a dónde, ni cómo, ni con quién caminar en esta vida. Perdí todas mis ilusiones, mis metas y mis sueños: la vida me daba igual. Me daba perfectamente lo mismo estar viva que muerta.
Había personas a mi lado que se empeñaban en alegrarme el día, su tiempo y dedicación hicieron que les tuviera un afecto más grande y mi agradecimiento por ellos será por siempre.
Sin embargo, descubrí que una persona no se levanta si no quiere. Y fue así que decidí a levantarme... "volver a vivir" y ¡qué bonito sonaba todo esto! pero para mí era un esfuerzo extraordinario.
Perdí lo que más amaba en mi vida -y no se relacionaba con ningún afecto hacia algún hombre-.
Yo creo que estamos en esta vida para aprender: a amar, a dar, a entregarnos, a ser felices, a compartir, a ser generosos, a recibir, a agradecer... También creo firmemente que no debemos caer en un gran hoyo para aprender, pero yo así aprendí.
Es cierto, mi vida no ha sido la misma desde entonces. Hay un gran dolor en mi alma que es imposible quitar... "el pasado no tiene liquid paper", sólo nos queda la oportunidad de darnos cuenta que podemos crecer, pero esto pasa sólo si nosotros queremos.
No me averguenzo de lo que fui, ni de lo que soy. Aprendí que necesito sentirme amada por mi misma y digna de ser amada por otro.
Mi vida dio una vuelta de 180°... pero QUÉ RICO SE SIENTE ESTAR VIVO!
maría.ron
No hay comentarios:
Publicar un comentario