
¿Cuántos jóvenes han olvidado la importancia de la castidad en el noviazgo como una virtud que ayuda a la integridad de la persona y de la pareja?
La sexualidad humana es un hecho constitutivo que abarca de forma integral a la persona, no sólo el sexo o la relación sexual.
Por ello, la sexualidad debe de ser encausada. El hombre ni la mujer son animales que se relacionan instintivamente; la persona humana tiene inteligencia la cual le ayuda a decidir y voluntad querer el bien, si ambos se coaxionan se podrá solamente encausar la sexualidad para buscar el bien mayor, lo que realmente le hará feliz.
Cuando se justifica falsamente una relación prematrimonial que es por “amor” lo que menos hay es esto. ¿Por qué? Porque cuando uno verdaderamente ama busca el bien integral y total de la otra persona. Una relación prematrimonial no busca un bien total, sino parcial; porque el amor también es temporalidad, el acto sexual es pleno y perfecto sólo cuando se realiza y se lleva a cabo en el acto conyugal.
Una relación sexual no sólo es un acto de pertenencia o de donación, sino un acto de perfección y esto eleva el acto sexual no sólo a una dimensión mundana o banal sino trascendental.
Si una persona te ama, se va a comprometer a cuidar lo más valioso que tienes, que es tu corazón. Y lamento decirte que los condones u otros anticonceptivos no protegen lo que verdaderamente importa, por eso vivir en castidad en el noviazgo es el mejor protector que puedes tener para un futuro lleno de riqueza.
Alguien que no se quiere comprometer a cuidarte (psicológicamente, física y espiritualmente) NO TE QUIERE.
La protección se traduce al amor. Si una persona te ama “le importas”.
María Ron
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