jueves, 9 de julio de 2009

Mis chinos rebeldes



Desde que existieron las planchas para el cabello fui feliz. Eso de no tener que aguantar más mis chinos rebeldes y poderlos alaciar es todo un éxito, ¡hasta huele a quemado!



Y agradezco sinceramente a la persona que inventó las planchas porque gracias a su existencia he aprendido a quererme más.



El aceptar quién soy involucra querer todo de mí, incluso mis chinos rebeldes. Y así como estos chinos se queman poco a poco cada vez que los alaciaba, también se quemaba mi autoestima. Al igual que mis chinos yo internamente ¡olía a quemado!



Amarme es aceptarme así como soy. ¡Dios me hizo perfecta! Él no ve nada feo en mí, ni siquiera mis chinos rebeldes, hasta me hizo a su imagen y semejanza.



Ahora que he comenzado a amar estos chinos rebeldes me he dado cuenta que son fantásticos. Aprendí que no soy feliz porque existen las planchas, soy feliz porque me amo así tal cual soy.



A veces utilizo la plancha pero ya no para quemar mi autoestima como lo hacía antes, la diferencia radica en que ahora con o sin chinos me amo y soy feliz sin importar cómo se encuentre mi cabello.


No hay comentarios:

Publicar un comentario