lunes, 13 de diciembre de 2010

La metamorfosis de la mariposa y yo.

Mi vida está llena de mariposas.
No recuerdo cuándo ni cómo comenzaron a gustarme, supongo que desde el kinder.
Poco a poco me fui identificando con ellas.
¡Qué parecidas somos!

Tenemos el poder de que sólo con un aleteo podemos causar un terremoto.
Además creo que la vida es igual, llena de color y de formas distintas.

Y el amor, el amor...
Creo que en la vida, conforme vas creciendo vas aprendiendo a vivir. Dejas de depender de tus padres, de tus maestros, de tus compañeros y amigos y empiezas a hacer tu camino.
El problema viene aquí: ¿qué camino estoy dispuesta a recorrer?

Aprendí que la vida es grandiosa, siempre y cuando enfoque mis proyectos y mis sueños a lo que Dios espera de mí.

Tomar lo mejor de cada persona, de cada experiencia, de cada sueño, de cada anhelo. Sin herir, ni lastimar... hablando con la VERDAD (ya que es más fácil de recordar)

Y así como la metamorfosis de la mariposa: uno cambia, deja de ser un gusanito para convertirse en una hermosa, brillante, exitosa mariposa. Pero siempre queda ahí, aunque de forma distinta, esas experiencias que nos ayudaron a tener grandes alas para volar...

María Ron


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